El Ministerio de Salud (MINSA) advierte que más peruanos padecen de problemas de salud mental a lo largo de sus vidas. Hoy, gracias a la tecnología, tenemos información suficiente y las personas hablan con frecuencia de temas relacionados al malestar personal. Las redes sociales pareciera que nos conectan a un mundo deseado, pero la soledad alcanza a más personas a pesar de tener amigos en las redes: la conexión real de tener amigos se está perdiendo. El algoritmo nos muestra vidas “perfectas” y nuestro cerebro compara sin parar. El resultado: ansiedad, depresión, autoestima baja, FOMO, y esa sensación de “no estoy haciendo lo suficiente”. Y como si fuera poco, la atracción hipnotizante que cautiva y se puede pasar horas y horas conectadas a las redes o a los juegos virtuales, mientras el cerebro trabaja sin cesar para luego sentir sueño, irritabilidad, cansancio mental, dolor de cabeza, irritación ocular y otros malestares.
La pandemia nos enseñó que podíamos estar conectados y trabajar desde casa, conocer personas de otros países y tener información de todo tipo. Lo que no nos enseñó es cómo desconectarnos mentalmente de las redes sociales en internet, de las plataformas. En Perú y en gran parte de Latinoamérica, los problemas mentales aumentaron y ahora se habla de adicción a las redes sociales, a los juegos en línea. Buscar ayuda terapéutica para aliviar este problema es un reto, ya que las citas cuestan lo mismo que una semana de mercado, ello limita la intervención. Si bien en la actualidad se tiene más consciencia de lo que es tener mala salud mental, no basta con ello. ¿Qué hacemos entonces? Se debería tener en cuenta: normalizar pedir ayuda, poner límites digitales, sanar como familias y recuperar la conexión real con las personas.
En conclusión, la mala salud mental a consecuencia del mal uso de la tecnología es un problema que debe ser abatido por toda persona, familia e incluso el Estado; por ello no debemos olvidar que la salud mental es un derecho.
“La verdadera conexión no depende de una pantalla, sino del equilibrio entre la tecnología, las relaciones humanas y el cuidado permanente de nuestra salud mental.”
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